En España 3761, al noroeste de la capital tucumana, comenzaron a forjarse los sueños de cientos de niños y niñas que luego forjaron su propio camino en el mundo del deporte. El C.E.F. 18 tiene una enorme historia en nuestra provincia; es la cuna de muchos deportistas que lograron trascender fronteras.

José María Herrera Ares es uno de ellos. O al menos eso es lo que intenta día a día el actual jugador de Argentinos, que en julio de 2014, mientras disputaba un torneo en Rafaela recibió la propuesta con la que sueñan los juveniles. Allí armó las valijas y se fue a probar suerte en Buenos Aires. “Me acuerdo de ese día porque Argentina recién eliminaba a Holanda por penales en el Mundial de Brasil”, comenta el jugador, recientemente convocado por Javier Mascherano para la Sub-20. “Fue mi mamá la gran responsable de este lindo momento. Ella me dijo que vaya si me gustaba y si no que regrese. Ese apoyo fue importante”, señaló el jugador respecto a las palabras que recibió en su casa ante tamaño desafío.

En aquel momento tenía 10 años y se divertía dentro de la cancha. “Se divertía”, claro; porque en la 2003 siempre se destacaba. “Jugaba en los puestos que uno quería y lo hacía muy bien. Más allá que hace mucho tiempo que se fue buscando sus sueños siempre le seguimos los pasos”, recuerda “CachoMurillo, uno de sus primeros técnicos.

Quien fue el encargado de abrirle las puertas en el club de La Paternal fue Luis Pereyra (actualmente captador de las inferiores de River) y gracias a esa posibilidad pudo ser convocado a las selecciones nacionales sub 15, 16 y 17. “Pasé algunos momentos muy difíciles. Era muy chico y venir a vivir a Buenos Aires era pasar a una etapa distinta de mi vida”, comentó el delantero. En todos estos años también tuvo que mudarse varias veces en Capital Federal debido a que pasó por varias pensiones del “Bicho”. Primero Caracas, a dos cuadras de la cancha, luego Cervantes (a cinco) y la última cercana a Villa del Parque. “Dentro de todo me adapté siempre, claro que extrañaba a mi mamá Adriana, a mi papá Fabián y mi hermano Thomas”, comenta el jugador desde el predio de Ezeiza, donde estuvo entrenando durante toda esta semana bajo las órdenes de “Jefecito”. El gran anhelo que tiene José es disputar un Mundial con Argentina. “Sería lo máximo, primero quiero debutar en la Primera de Argentinos. Estoy agradecido de todo lo que aprendí de dos referentes como Diego Placente y Pablo Aimar, en mi paso anterior por las categorías menores de la Selección. Defender esta camiseta es hermoso”, precisó.

Como era de esperarse, su apodo es “Tucu” y utiliza la camiseta N° 38, aunque en su foto de perfil se lo puede ver con la “10”. “La usé una vez en Argentinos. Me sentía con mucha presión porque a esa la usó Diego (Maradona) que fue un orgullo para todos nosotros”, señaló. Por último, el tucumano agradeció estar en la lista de convocados que brindó Mascherano. “Es lindo. Que un referente como él, por todo lo que significa para esta camiseta te llame, es un orgullo inmenso”, reconoció el juvenil que cuando lo tuvo frente a frente no se animó a pedirle una foto, aunque seguro no le faltarán oportunidades porque de acuerdo a sus palabras, piensa seguir pisando el predio de Ezeiza.

CEF 18, el semillero de la provincia

Las canchas del “CEF” fueron testigo de la aparición de promesas que luego se consolidaron en el fútbol. Juan Imbert (San Martín), Emilio Zelaya (Damac-Arabia Saudita), Víctor Salazar (Olimpia- Paraguay), Ezequiel y Patricio Rodríguez (UAI Urquiza) son algunos.